En este segundo artículo dedicado al comportamiento del niño a la hora de comer, vamos a ver lo siguiente:

  • Definir con claridad cuál es el problema
  • Qué estrategia o estrategias vamos a seguir
  • Puesta en acción de la solución

Recordemos que en cada casa tenemos unas costumbres a la hora de comer. De manera que tú, como niñera, también tienes las tuyas y has de comprobar que son compatibles con las costumbres de la familia. Este punto nos lleva a recordar que no hay un comportamiento bueno o malo, sino que depende de lo que tengamos costumbre. Por ejemplo, hay familias en las que comer la fruta con las manos es apropiado pero en otras es incorrecto.

DEFINIR CON CLARIDAD EL PROBLEMA

Tenemos que hacernos varias preguntas:

  • ¿Qué comportamiento es inadecuado?
  • ¿Por qué es inadecuado (qué hace, cuándo lo hace, qué consecuencias genera)?
  • ¿Qué situaciones (variables) han influido en que ocurra?

Para responder a estas preguntas no nos basta con nuestra memoria sino que hemos de realizar una observación y registro. Cuando hacemos anotaciones claras nos estamos facilitando reunir unos datos observables, sin que nuestra interpretación los distorsione. Por ejemplo si a mí me molesta mucho que se mueva en la silla mientras come, me va a parecer que no para quieto. Pero si anoto las veces que se mueve puedo darme cuenta de que no son tantas.

La observación y registro debe extenderse mínimo una semana y máximo dos. Esto es necesario porque no todos los días son iguales y ciertas variables ligadas a un día concreto (por ejemplo el sábado por la mañana va a deporte y lo lleva su padre. Después del partido desayuna fuerte y a la hora de comer puede tener menos hambre) pueden ser muy importantes para comprender qué está pasando y para poner en práctica una solución.

Hemos de elegir de antemano qué es lo que vamos a observar (por eso es importante definir antes el problema) y crear una hoja de registro, por ejemplo:

  • Se mueve en la silla
  • Se levanta y se vuelve a sentar
  • Juega con el cubierto y la comida
  • Habla sin parar
  • Exige distracciones
  • Rechaza estos alimentos

Una vez hemos realizado el registro, lo analizamos y valoramos la gravedad o no, de la situación. Ocurre muchas veces que cuando llega este momento nos damos cuenta de que no es tan grave objetivamente, y se refiere más a nuestra propia conducta respecto de la comida y del comer, la que nos influye en considerarlo un problema. Por ejemplo, si es un niño pequeño y que no tiene demasiada hambre, podemos temer que no se esté nutriendo bien y este temor hacernos prestar una gran atención a este comportamiento –que tiene lugar varias veces al día- y agobiarnos no porque no se esté alimentando bien, sino porque nuestro miedo a que coma poco nos hace estar tensas, el niño lo nota y quizás come peor (o menos) porque se contagia de nuestra inquietud.

Cuando ya tenemos claramente definido el problema y sabemos qué lo provoca, podemos empezar a pensar en la manera de resolverlo.

ESTRATEGIAS DE SOLUCIÓN

Los factores más importantes que suelen influir en que surjan problemas con la comida, son la atención de los adultos prestada a los niños (reforzando conductas que no deseamos), la imitación que hace el niño del comportamiento de los adultos (que no se dan cuenta de que están haciendo de modelo) y algunas variables ambientales que pueden interferir con una comida adecuada y tranquila.

Muchas veces con solo tomar consciencia de lo que pasa gracias a la observación y el registro, ya pensamos rápidamente en hacer los cambios necesarios para que deje de suceder la conducta que no deseamos. Sin embargo, otras veces, es algo más complejo.

Veamos este ejemplo:

En la observación hemos descubierto que el comportamiento del niño (escupe la comida) se relaciona directamente con la atención que le presta el adulto (en este caso, el hermano mayor que se ríe cuando el hermano menor escupe la comida) y la niñera (o sea, tú) riñes al pequeño por escupir y al mayor por reírse, consiguiendo que ambos se estén divirtiendo.

Así que si lo que hace que se mantenga la conducta de escupir, es obtener atención, ya sabemos lo que hemos de hacer: dejar de prestar atención cuando escupe. Ignorar completamente las risas del mayor y el propio escupitajo (ya se limpiará después). Las primeras veces que lo hagas lo que va a pasar es que aumentará el número de veces que lo hagan (escupir y reír) pero al mantenerte firme ignorando esas conductas, muy pronto disminuirá y desaparecerá. Lo único es que a partir de ese momento en que aplicas ignorar, nunca más has de prestar atención a esa conducta, ya que si no estarás aplicando el refuerzo intermitente y obtendrás justamente lo que quieres evitar (que continúe escupir y reír).

Cuando vayas a aplicar alguna estrategia, recuerda que necesitas:

  • Tenerla muy clara en tu mente, incluso haberte imaginado a ti misma aplicándola
  • Estar relajada y tranquila (puedes ayudarte con la respiración o con alguna relajación que hayas practicado)

Las estrategias más útiles para resolver problemas de conducta, son:

  • Reforzar (con nuestra atención) lo que queremos que continúe. Por ejemplo decir al niño muy bien, me gusta cuando comes todos los trocitos de comida.
  • Ignorar (dejar de prestar atención a lo que queremos que se elimine)
  • Ambas estrategias combinadas: reforzar lo que queremos e ignorar lo que no queremos.
  • Modelar. Como nosotras nos comportamos es un elemento muy potente, porque el niño nos imita. Así que si a ti te gusta comer las patatas fritas con los dedos (no las de bolsa sino las hechas en casa) pero les quieres enseñar a los niños a comerlas con el tenedor, tu manera de hacerlo va a resultar más poderosa que lo que digas. Así que deja de comer papas fritas con los dedos…o bien, deja que ellos también las coman.

PUESTA EN PRÁCTICA DE LA SOLUCIÓN

Recuerda que para resolver un problema la mejor manera es por partes. Así que si el niño presenta varios problemas con la alimentación, después de tu observación y registro y la consiguiente reflexión, empieza por uno y cuando se vaya resolviendo, comienza por el siguiente y así, hasta que estén todos resueltos.

Mantén la calma, porque cuando hay problemas para comer, varias veces al día hay que enfrentarlos.

Sigue las pautas (de la estrategia que apliques) todas las veces que sea necesario hasta que se cambie la conducta. Ten paciencia y persiste.

También recuerda que si el problema es muy complejo, lo mejor es buscar ayuda profesional.